Hacemos un descando para comer. Pedimos señalando la foto, como siempre. Lo que no me esperaba fue que mis fideos fueran picantes. Me cago en la leche. Aquí cuando algo es picante, quema. Las japonesas que comen al lado nuestro no compran bebida, comen cualquier cosa rápida y fuman sin parar. Todas se quitan los taconazos cuando se sientan. A ellas también les duelen los pies.
Pedimos empanadillas pequeñas (como las chinas) que compartimos y una empanadilla gigantesca. Es como un gran pan relleno de champiñones y fruta. No está muy allá, pero no lo habíamos comido nunca.

A la izquierda mis fideos picantes (no lo sabía) y a la izquierda el plato de Jose, teriyaki chikin: arroz con pollo. Sienpre te ponen una cuchara porque casi todos los platos tienen caldo. Prefiero la comida seca.

Jose siguió comprando hasta las 8:30. Mi hermano y su novia también siguieron, pero yo me volví al hotel. Llego hacia las 6 de la tarde y tardo bastante tiempo en quitar el cartón y las cajas de todo lo que he comprado y en guardarlo en la maleta.Vamos a cenar hacia las 9 al primer restaurante de sushi donde cenamos la primera noche. Y volvemos a comer estupendamente.
Compro el desayuno para mañana (café y rosquillas) y frutos secos raros para llevarmelos a Madrid, como palomitas gigantes,patatas fritas al horno,chocolatinas de Snoopy,patatas anillo,galletas con forma de animal ygusanitos con sabor a guisante.
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