Así son las máquinas.

Llama la atención las peluquerías dentro del metro, que prometen un corte de pelo en diez minutos.

Y las grandes vallas publicitarias de películas. Como ésta de la última peli de Bruce Willis, 16 calles.

O esta otra, inquietante.

Lluch, yo misma y Jose en el metro de Daimon, el que cogíamos todos los días.

Cualquier momento es bueno para retocarse.

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